La UD Ibiza sumó su cuarta victoria consecutiva en el Palladium Can Misses tras imponerse por 1-0 a la SD Tarazona, que no perdía a domicilio desde el 13 de diciembre y que claudicó ante un equipo celeste que volvió a demostrar que en casa es otra cosa. El partido, espeso y trabajado, lo decidió una auténtica obra de arte de Fran Castillo, el futbolista que derribó el muro aragonés cuando más lo necesitaba su equipo.
Miguel Álvarez introdujo varios cambios respecto al once que cayó en Teruel. Arnau Solà ocupó el lateral izquierdo en detrimento de José Albert; Nacho y Pedre repitieron en el eje de la zaga junto a Unai Medina en el carril derecho; Theo Valls continuó al mando de la sala de máquinas acompañado por David García, que sustituyó al sancionado Iago Indias; Izan y Bebé partieron desde los costados, con el MVP del partido Fran Castillo entre algodones en la mediapunta y Davo como referencia ofensiva.
El encuentro arrancó frío, trabado, exactamente como le convenía al Tarazona. Los de Juanma Barrero plantaron su habitual 5-3-2, cerraron pasillos interiores y esperaron su momento para transitar. Izan vio la primera amarilla en el minuto seis al frenar una contra prometedora, síntoma de que el guion visitante estaba claro: orden, paciencia y castigar el mínimo error.
Con el paso de los minutos, la UD Ibiza fue encontrando a sus centrocampistas, asociándose con más criterio y velocidad. Izan tuvo la primera clara tras diez minutos, pero Amigo respondió con una buena intervención. Sin embargo, el Tarazona logró enfriar el ritmo con posesiones largas, restando energía al empuje inicial celeste. El partido se ensució, se llenó de interrupciones y perdió continuidad.
A la media hora, Miguel Álvarez pidió revisión por un posible penalti de Borge sobre Izan tras un pase con música de Fran Castillo. La repetición aclaró la acción: balón limpio. Nada punible. El colegiado, Rubén Ruipérez, no señaló nada.
La UD Ibiza volvió a apretar antes del descanso. Fran Castillo rozó el 1-0 tras un gran pase de Arnau Solà, pero Amigo volvió a salvar a los suyos. Bebé probó con un centrochut en la jugada siguiente y, justo antes del intermedio, Izan tuvo el mano a mano más claro del primer tiempo tras asistencia de Fran. Falló en la definición. El 0-0 castigaba la falta de acierto local.
Tras el paso por vestuarios, el guion fue claro: campo inclinado hacia la portería visitante. Izan se convirtió en un quebradero de cabeza constante. En una acción por derecha sirvió un pase de la muerte que Davo envió por encima del larguero. El Tarazona apenas inquietaba a Ramón Juan y resistía como podía ante una UD Ibiza cada vez más dominante.
El gol rondaba. Izan robó tras un error de Chechu y asistió a Fran Castillo, que se plantó ante Amigo pero volvió a perdonar. Hasta que en el 63 llegó el momento del talento. Svensson, recién ingresado, encontró a Fran dentro del área. El mediapunta controló, levantó la cabeza y dibujó una parábola perfecta a la escuadra. Imparable. Una pincelada de genio para romper un partido atascado.
El tanto abrió el encuentro. El Tarazona, obligado, dio un paso al frente. Nsukula pudo sentenciar tras centro de Izan, pero su cabezazo fue demasiado blando. Amigo volvió a sostener a los suyos con una gran parada a disparo lejano de Valls.
El tramo final fue un ejercicio de resistencia. El partido se embarulló, con interrupciones constantes y tensión creciente. Y en el 97 llegó el susto. Centro lateral desde la izquierda, remate de Cubillas al fondo de la red y silencio en Can Misses. Pero la acción fue revisada por el VAR. La posición adelantada parecía clara y, tras comprobarla dos veces, el colegiado anuló el tanto. Del susto al delirio.
Victoria con suspense. Cuarta consecutiva en casa sin encajar gol. La UD Ibiza se instala con 35 puntos, cuatro por encima del descenso y a dos del play-off, a falta de completar la jornada. En el Palladium Can Misses vuelve a creer. Ahora el reto es trasladar esa versión fuera de la isla.