Fue el último cambio de Antonio Hidalgo, el recurso de emergencia cuando la Real Sociedad B se puso con un 2-1 que amenazaba las opciones de un Dépor más plano de lo deseado en su visita a Zubieta. Bil Nsongo salió al partido en una tesitura difícil, pero hizo en el minuto 83 algo que ninguno de sus compañeros había conseguido durante más de una hora bajo el sol en San Sebastián: disparar a portería. Un rechace de un mal despeje de la zaga txuri-urdin, un recorte de delantero de nivel y un disparo ajustado al segundo palo, lejos del alcance de un Aitor Fraga que, ante los herculinos, estuvo lejos de firmar la mejor actuación de su carrera.
Su maniobra
Dos minutos necesitó el Dépor para sacar petróleo de una cantada del portero del Sanse. Stoichkov embocó sin oposición para establecer el 0-1 y, en el minuto 20, estrelló el balón en el palo tras pegar en la pierna de un zaguero y en las manos del guardameta. Lo que parecía una sobremesa plácida se convirtió en la nada más absoluta. Desde esa acción hasta el minuto 83, cuando Bil marcó el camino de la remontada, los de Hidalgo no consiguieron disparar entre los tres palos ni una sola vez. El Sanse ató en corto a Mella, los centros de Quagliata no encontraron destinatario y los pases incisivos de Altimira fueron de lo poco que hacía dudar a la zaga donostiarra.
El camerunés, en su estreno goleador con el primer equipo, y Mario Soriano evitaron el drama: cuatro tiros a puerta, tres goles, tres puntos y un papelón evitado en la visita un filial recién ascendido.