Y a la octava jornada, la UD Las Palmas despertó de la crisis. El conjunto de Luis García, fiel a la idea de que el fútbol les terminaría devolviendo toda la intensidad y las ganas que venían demostrando estos meses, consiguió dar la vuelta a la delicada situación que estaban atravesando desde principios de año con un golpe sobre la mesa ante una Cultural Leonesa hundida en los puestos de descenso. Manu Fuster, con un gol y una asistencia, fue el héroe de una tarde que fue de menos a más y Sandro, que encaraba su segundo partido del curso tras su regreso a los terrenos de juego después de su lesión de rodilla, sentenció una tarde de euforia en la que el escudo fue el encargado de hablar.
Afrontaba la UD Las Palmas un partido vital. Uno de esos encuentros que se denominan como una 'final', más aun cuando la situación en la tabla era tan dramática. Pero el equipo no mostró un cambio de actitud en los primeros compases y apenas dos minutos tardó la Cultural de Rubén de la Barrera en pisar el área de Dinko Horkas. Un aviso que se repitió minutos después, cuando los locales pudieron ponerse por delante en el marcador de no haber sido por el guardameta croata de la UD, que volvió a ponerse el disfraz de superhéroe para salvar los platos. La UD respiró aliviada y un minuto después, la 'Cultu' volvió a amenazar a través de una salida de Dinko que casi cuesta el disgusto.
El cuadro de Luis García, sin embargo, seguía mostrando la misma actitud que jornadas atrás, y salvando distancias con Loiodice, Miyashiro y algo de Jesé, el resto del equipo seguía exponiendo una versión lenta, sin ideas, sin personalidad y sin iniciativa. A la defensa amarilla, esa que durante la primera vuelta se caracterizó por ser un muro de hormigón y la más fiable de Primera y Segunda División, le temblaban las piernas por momentos, haciendo que los rivales lograran llegar con facilidad a portería, mientras que el delantero nipón, que sumó su tercera titularidad de la temporada y acompañó a Jesé en las labores ofensivas, volvió a ser la descarga eléctrica de la UD.
A la UD le costó arrancar
Hubo que esperar hasta el 18' para ver la primera acción de peligro de los amarillos, con un cabezazo de Barcia que quedó en nada. Sin embargo, la más clara no llegó hasta el borde del descanso, cuando Jesé tuvo un mano a mano con Edgar Badia tras un pase en profundidad de Manu Fuster. Fue entonces cuando la UD empezó a despertar un poco, a coger más intensidad y a mostrar más hambre de cara al gol.
Tras el descanso, el cuadro insular salió contagiado de esos minutos finales de la primera mitad. La mini arenga que protagonizaron los jugadores en el centro del campo antes de que volviera a rodar el balón sirvió para que en el 48', Mika Mármol pusiera ventaja en el marcador. Manu Fuster puso la magia en el lanzamiento de falta y volvió a dar la asistencia, mientras que el central catalán no dudó en cabecear el esférico y superar a Badia. La octava asistencia de Fuster, que es el único jugador amarillo que ha jugado todos los partidos este curso, y el tercer gol de Mika, que aparece con su cabeza cuando más se le necesita.
Y tras el primer gol, la UD empezó a dar síntomas de resurrección. Jesé mostró la diferencia con una carrera a la desesperada por sentenciar, y Manu Fuster solo tuvo que empujar el balón para poner el 0-2 en el Reino de León. Respiró entonces Luis García, que desde la zona técnica contenía el aire mientras daba instrucciones a los suyos, y respiró también el resto del equipo, consciente de que tenían que empezar a cambiar las reglas del juego y volver a la senda de la victoria, esa que se les había resistido desde el pasado 4 de enero, cuando derrotaron al Zaragoza en La Romareda.
La ausencia de Marvin y Clemente
La confianza volvió a inundar los ánimos de los jugadores amarillos, que comenzaron a bailar con el balón como antaño, seguros de sí mismos y con ganas de más. La Cultural, de la mano de Luis Chacón intentó recortar distancias, pero Dinko, de nuevo, volvió a estirarse para evitarlo. Jonathan Viera fue el primero en ingresar en el terreno de juego para servir de recambio a un Manu Fuster que volvió a demostrar su talante este curso —a sus ocho asistencias hay que sumar cuatro goles—. Y entre tanto vaivén y tanta intensidad por parte de ambos equipos, Marvin y Barcia vieron la quinta amarilla, lo que les hace quedarse fuera de la lista para recibir al Ceuta el próximo domingo en el Estadio de Gran Canaria.
Sandro y Herzog fueron los elegidos por García para rematar el partido y el delantero grancanario, que se enfrentaba a su segundo partido del curso tras despertar de su lesión de rodilla, sentenció y silenció a la afición leonesa. El gol del descanso, el tanto de volver a creer y sobre todo, la victoria de la tranquilidad. Kirian y Estanis completaron la ventana de cambios y la UD volvió a sonreír como hacía tiempo que no hacía. Vuelven a los puestos de promoción —con estos tres puntos se colocan en la sexta plaza con 45 unidades— y se vuelven a contagiar de aquella confianza que tanto habían anhelado jornadas atrás.