Conforme avanza el tiempo, el cuerpo humano va perdiendo facultades, especialmente tras superar la barrera de 60 años debido a la sarcopenia, que es la pérdida progresiva y generalizada de masa, fuerza y funcionalidad muscular esquelética asociada al envejecimiento.
A partir de esta premisa, Will Harlow, fisioterapeuta, se dedica a ayudar a los adultos mayores a mejorar su fuerza y músculos, explicando que en tal etapa de la vida se empieza a experimentar un debilitamiento de grupos musculares específicos que son muy importantes.
Así, pues, el primer paso de relevancia es identificar qué músculos experimentan esa deterioración más rápido, para proceder a aprender los ejercicios específicos que les ayudarán a reconstruir activamente su fuerza y reforzar su longevidad.
En este contexto, Harlow señala lo indispensables que son los glúteos, pues son el soporte estructural del cuerpo junto al núcleo y proporcionan estabilidad para caminar, permiten levantar objetos de forma segura y mantener una postura erguida. Por lo tanto, trabajarlos ayuda a restaurar la estabilidad y reducir la tensión en las articulaciones circundantes.
Posteriormente, se encuentran los gemelos, los cuales ayudan a empujar el cuerpo mientras camina, asimismo mantienen el equilibrio y dan garantía de que cada paso sea seguro y estable.
En tercer lugar, se menciona el manguito rotador y los hombros, los cuales juegan un rol fundamental en la elevación, alcance y realización de actividades aéreas sin inconvenientes. De no trabajarse estos, tareas rutinarias como colocar objetos en estanterías o ponerse ropa pueden ser incómodas y dolorosas.
Finalmente, incluye el núcleo, que son los músculos centrales que rodean el torso y proporcionan estabilidad en casi todos los movimientos que un cuerpo humano puede realizar. Sin un core fortalecido, la persona es más inestable, sobre todo al girar o intentar alzarse, y aumenta considerablemente las probabilidades de lesionarse y caerse.
En conclusión, comprender la sarcopenia, su impacto y cómo lidiar con ella es indispensable para no experimentar una reducción drástica en la fuerza, el equilibrio y la resistencia, permitiendo así llegar a la tercera edad con un adecuado funcionamiento diario y una positiva vitalidad corporal en general.