Hay momentos en la vida en los que lo fácil es hablar. Más aún: lo fácil es responder. Defenderse. Salir al cruce. Cuando uno está enfadado, cuando escucha cosas que siente injustas, tergiversadas o directamente falsas, el impulso natural es levantar la voz y cortar de raíz lo que considera una mentira. Es humano. Es comprensible. Y muchas veces, es tentador.
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