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La ovación a Lora, lo mejor del partido más triste del Sporting en El Molinón

El Molinón, "corazón de una ciudad emblema de Asturias", como recordó el cantante y compositor Enol en la previa, disfrutaba de una gran tarde de fútbol junto al Sporting. Entre los ecos del Gijón Premier Pádel en el vecino Palacio de los Deportes de La Guía y los homenajes a Alberto Lora -exrojiblanco con 267 partidos oficiales- y al equipo Genuine -anfitrión en unos días de la fase nacional de su liga-, la tarde contaba con todos los ingredientes para disfrutar al máximo del fútbol. La presencia de Alejandro Irarragorri en el palco añadió interés a la cita ante el Leganés, la del ganar o ganar. La de la triste suspensión por el fallecimiento de un aficionado.

Desde primera hora de la mañana, las camisetas del Sporting y el Leganés convivían con normalidad por las calles de Gijón. Quizá el reciente paso de Borja Jiménez por el club pepinero ayudaba a ello, pero asturianos y madrileños apuraron la previa a tope. El soleado domingo acompañaba a ello. Un paseo por los alrededores de El Molinón horas antes del encuentro acababa de reafirmar las ganas de exprimir la jornada. Terrazas llenas. Las reservas en los restaurantes, a tope. Hasta en las gradas del Palacio de los Deportes de La Guía se podían ver camisetas de los dos equipos mientras la pareja asturiana formada por Nicolás Meana y Álvaro Llaneza sucumbían ante Pablo Reina y Héctor Vázquez. Jorge Pañeda siguió atento la evolución de la jornada de pádel antes de sumarse también al partido de El Molinón. Lo hizo muy cerca de uno de los grandes protagonistas.

Alberto Lora acaparó los aplausos y las muestras de cariño cuando volvió a completar el camino desde el túnel de vestuarios hasta el centro del campo. El mismo que repitió tantas veces como jugador. Un buen puñado de ellas, luciendo el brazalete. Enol, autor de la canción "Es mi Gijón" presentó a la "Cobrita", quien recogió de manos de Joaquín Alonso y José Antonio Redondo, figuras del mejor Sporting, una camiseta con el 267 a la espalda. "Aquí se juega al fútbol desde 1908. Solo se envejece cuando no se ama", enfatizó Enol, antes de explicar los motivos del reconocimiento a Lora. Un reconocimiento que fue mucho más allá de un nombre. Fue para "todos los jugadores que defendieron la camiseta con pasión y éxito". Eso sí, remarcó que en los 267 partidos en los que el mostoleño defendió los colores rojiblancos, mostró "corazón, entrega y sentimiento sportinguista. Lora, Gracias".

Alberto Lora respondió a la cerrada ovación besando en repetidas ocasiones el escudo y echando mano a ese corazón que late rojiblanco desde que con 19 años llegó a Gijón para reforzar el Sporting B. Fue el momento más emocionante, el mejor del partido más triste en El Molinón.

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