Óscar García Junyent empieza a dejar su sello en el Jong Ajax. El conjunto de Ámsterdam firmó este fin de semana una victoria contundente por 5-1 ante el Helmond Sport en la Eerste Divisie, un resultado que va más allá de los tres puntos.
No solo por la diferencia en el marcador, sino porque el filial ajacied no lograba una victoria tan abultada desde el 17 de abril de 2023, cuando se impuso por 5-1 al Jong PSV. Casi tres años sin un triunfo con tantos goles reflejan la magnitud del paso adelante dado por el equipo, que incluso ya reflejan numerosos medios neerlandeses hablando para más inri de que el entrenador sabadellense estaría para más nivel dentro del fútbol de Países Bajos.
Tres jornadas sin perder
La goleada llega, además, en un momento especialmente significativo ya que Óscar García asumió el banquillo del Jong Ajax hace apenas tres semanas, en una situación delicada: el equipo era entonces colista de la clasificación. Desde su llegada, la dinámica ha cambiado de forma notable. El Jong Ajax encadena ahora tres jornadas consecutivas sin perder, una racha que empieza a alimentar la confianza del vestuario.
Dentro de ese tramo positivo destaca especialmente la victoria ante el FC Dordrecht, dirigido por Dirk Kuyt, que hasta ese partido acumulaba cinco triunfos consecutivos. Un resultado que confirmó que el cambio no era puntual, sino estructural.
Más allá de los números, el impacto de Óscar García se percibe en la propuesta del equipo: un Jong Ajax más agresivo tras pérdida, con mayor intensidad en la presión alta y una lectura más madura de los momentos del partido. Ante el Helmond, el equipo fue letal cuando tuvo que serlo, construyendo goles desde la recuperación y castigando con precisión cada error del rival.
Cambio de dinámica
La clasificación todavía exige prudencia, pero el contexto ha cambiado. El Jong Ajax ya no solo lucha por salir del fondo, sino que empieza a mirar hacia arriba con argumentos futbolísticos y una identidad reconocible.
En apenas tres semanas, Óscar García ha devuelto al filial del Ajax algo más que resultados: competitividad, confianza y ambición. Y, en una categoría tan exigente como la Eerste Divisie, eso puede marcar la diferencia.