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Una noche perfecta sin final feliz en la Copa

Qué orgullo de equipo. Qué noche tan mágica y divertida. Para quitarse el sombrero. Y no, el Barça no logró la utópica remontada copera, pero firmó uno de los partidos más emblemáticos de la época reciente. Tan solo faltó la guinda del pastel para el final feliz. Murió de pie y el 3-0, con el doblete de Marc Bernal y el tanto de penalti de Raphinha, le dejó a un gol de forzar la prórroga contra el Atlético de Madrid, que es el primer finalista de la Copa. Los catalanes demostraron que son capaces de todo lo que se propongan.

Flick apostó por Gerard Martín en el lugar del sancionado Eric Garcia y por Cancelo en el carril zurdo. Pedri volvió a dirigir el timón regresando a la titularidad y lo hizo acompañado de Marc Bernal (que se doctoró) y Fermín. La enésima vida para Ferran Torres como máxima referencia ofensiva. Quien también regresó al Spotify Camp Nou fue parte de la Grada d'Animació: 750 miembros de diferentes grupos se dejaron las cuerdas vocales ubicados de manera excepcional en el córner entre el Gol Sud y el Lateral.

Con menos de la mitad de la capacidad que tendrá el nuevo Spotify Camp Nou, pero todas las gargantas se multiplicaron por dos e hicieron de un estadio a medio terminar, sin tercera gradería y con un gol vacío, toda una olla a presión. Un templo vestido de gala y una afición con una idiosincrasia particular: puede performar el silencio de un partido de tenis o de un funeral, pero cuando toca estar. ¡Ay! Cuando toca estar es inigualable. Que se preparen los CAPs para recetar medicación para la afonía.

Primer contratiempo y primer chupito

Todavía no se había ido el humo de los fuegos artificiales cuando Fermín tuvo la primera del partido y se encontró con el larguero. Los once futbolistas pedían a la afición que no parasen de animar y se creó una simbiosis entre el campo y la grada preciosa. La actitud de los de Flick fue intachable, con una presión feroz y una perfecta coordinación, atacando y defendiendo "como una unidad", tal y como reclamaba Flick en la previa.

El primer contratiempo llegó muy pronto con la lesión de Koundé antes del primer cuarto de hora. Entró Balde y Cancelo se ubicó por banda derecha. Lejos de quedar grogui, el Barça no se vino abajo y un disparo de Ferran se fue por los pelos. Antes de la media hora, primer chupito. Córner en corto de Fermín, Lamine emuló a Neymar por la izquierda, recortó y gol de Bernal de primeras. De '9', recordando tiempos pretéritos en las categorías inferiores.

La vida es sueño

Los catalanes llegaron con el depósito de gasolina en reserva al descanso, incluso sufriendo un poco; pero justo antes de enfilar el túnel de vestuarios. Pero apareció Pedri y Pubill le derribó en el área. Penalti. Raphinha asumió la responsabilidad y le hizo un pase a la red. Delirio y descanso. Ni en los mejores guiones imaginados se imaginaban una ventaja de dos goles en el primer tiempo y con tal subidón.

Que el ritmo no pare. Y no paró. Doble ocasión para el Barça en una misma acción después de otro baile de Lamine: primero Fermín y Bernal buscó el doblete, pero hizo lucirse a Musso, quien se doctoró. Flick agitó el árbol dando entrada a Rashford y Olmo en detrimento de Ferran y Fermín. Y a los pocos minutos, se marchó Balde entre lágrimas lesionado retirándose directamente al vestuario y dejando su lugar a Araujo, que se ubicó como delantero.

Y los sueños, sueños son

Con suspense, pero valió igual el doblete de Bernal para provocar un terremoto en el barri de Les Corts. Centro con música y milimétrico de Cancelo para que el de Berga rematase con la zurda el tercero de la noche. Por mucho que los buscasen desde el VAR, no había fuera de juego.

Puestos a quedar eliminados, mejor hacerlo de esta manera: fiel a tus ideas y valores. Los mismos que te han devuelto a lo más alto del fútbol. El Barça no podrá revalidar la corona de la Copa y no estará en la final, pero presentó su licencia para soñar. ¿La Champions? ¿Por qué no?

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