El Barça rozó el milagro ante el Atlético en un Camp Nou entregado. Ganó 3-0, sí, pero no le alcanzó para levantar el desastre de la ida. Y aun así, en una noche que termina con eliminación, el equipo dejó una sensación poderosa: la de haberlo vaciado todo y la de haber encontrado un nombre para sostenerse en el futuro inmediato. En la zaga, a cincuenta metros de su portería, Pau Cubarsí firmó una exhibición que explica por qué el Barça pudo vivir instalado en campo rival.
Leer la noticia completa