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Dos modelos de banquillo, el Cholo Simeone, frente al modelo cambiante de Pachuca: "No estoy pensando en la Champions ahora, me centro en el Oviedo"

Guillermo Almada es el sexto técnico del Grupo Pachuca, hombre de confianza del dueño, que intenta reflotar la nave azul en una temporada que ha pasado de la ilusión a los agobios. Dirige desde uno de los banquillos más inestables del fútbol español, el de un Real Oviedo que, con el dueño mexicano, lleva 6 entrenadores -uno de ellos, Carrión, en dos etapas- en apenas tres años y medio en el club carbayón. Mañana, Almada tendrá enfrente al técnico que mejor representa la estabilidad y durabilidad en los banquillos, una referencia para todos los entrenadores que demandan proyectos estables. El Cholo Simeone encara su 15.ª temporada seguida en el Atlético de Madrid. Una trayectoria que no solo contrasta con lo vivido en el Oviedo, sino que va a contrapié en el actual mundo del fútbol.

El choque de Simeone en el Tartiere será el 800.º en su etapa en el Atlético. El de Almada, el 9.º. Al Cholo le avalan los números en esa profunda transformación colchonera de continuo segundón a su llegada en la 11/12 al actual rol como alternativa real de los grandes. "El Oviedo ha mejorado mucho en estos últimos ocho partidos, se le ve con un ritmo diferente y un juego directo importante. No estoy pensando en la Champions ahora, me centro en ellos", dijo ayer el técnico argentino.

Hasta la fecha, las cifras se ensalzan. De los 779 encuentros dirigidos hasta la fecha, Simeone se ha impuesto en 461, es decir gana el 59% de los partidos jugados. Además, ha empatado 170 (22%) y ha perdido 148 (19%).

Un banquillo movido

Lo del Oviedo es otra cosa. La opuesta. El paso de Pachuca por el fútbol español está, de momento, alejado de la inestabilidad en los banquillos. Y eso que ese era uno de los presupuestos a su llegada. Pero ya de primeras, en el verano de 2022, los aztecas entraron en un club con un proyecto en pie, en el que Tito Blanco dirigía desde los despachos y Jon Pérez Bolo en el vestuario. Solo aguantaron 11 partidos.

Pachuca ordenó las dos destituciones y llegó Álvaro Cervera para liderar el banquillo. Tuvo resultados y se ganó la renovación de dos temporadas. Pero tampoco gozó de continuidad. A los 40 choques de su primer intento solo le siguieron 6. El equipo deambulaba por el campo y la directiva cortó por lo sano. A Cervera le suplió Carrión y todo pareció funcionar.

Solo aquella tarde negra en Cornellá evitó que esa temporada (23/24) acabara en éxito total. Un par de días después, Carrión se confirmó como el único entrenador que salió él antes de ser despedido en esta última etapa azul.

Calleja empezó la 24/25 pero fue relevado por un Veljko Paunovic que supo dar con la tecla emocional y futbolística y llevar al Oviedo a la gloria: el deseado ascenso estaba conquistado. Pero no le dio un crédito ilimitado en Primera. Más bien lo contrario. Fue despedido con apenas 18 experiencias en la máxima categoría. La segunda experiencia de Carrión salió de la peor manera y se acabó a los 9 partidos, y ahora es Almada el que trata de que el Oviedo saque la cabeza en el momento de más críticas que ha recibido Pachuca.

Mañana, con el Tartiere vestido como en las grandes ocasiones para un partido de los clásicos de Primera, los dos modelos elegidos para los banquillos se enfrentan en dos estados muy diferentes para los entrenadores. Mientras que el Atleti solo le queda en la Liga asegurar plaza Champions y centra sus esfuerzos en la competición europea y la Copa para el Oviedo es una cita con aroma de final. Una más.

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