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Diego Villares siempre vuelve, esta vez para cargar el área

Hace cinco años y 22 días que Diego Villares debutó con el primer equipo y es todo lo contrario a una condena para el Deportivo. Lo subieron desde el filial en 2021 porque el consejo de administración decidió cerrar el grifo en el mercado de invierno ante los desmanes del verano previo y a ese joven que excedía la edad reglamentaria para alternar con el filial le tocaba acudir a una emergencia. Desde entonces, a pesar de que cada verano el club coruñés ficha a una especie de sustituto o recambio, casi nadie lo ha movido del once. Es capaz de convivir con ellos o relegarlos a la suplencia, previo paso a marcharse. Su importancia ha sido central, es capitán y pocas veces ha catado el banquillo en este lustro. Uno de esos escasos periodos fue en el último mes. Con y sin Riki, Hidalgo apostó por José Ángel y Mario Soriano para el inicio del juego y le tocó vivir una situación un tanto novedosa para él.

Pero como siempre, Diego Villares ha vuelto a su lugar natural, el césped, el once inicial. La última vuelta de tuerca del técnico de Canovelles apuesta por poner a Riki en la base de la jugada con dos futbolistas por delante: Mario Soriano, por la derecha; y él, por la izquierda. En esa zona da sustento a un Yeremay que tiene más libertad para atacar, aunque este fin de semana será baja, y, además, se convierte en el gran responsable de una de las últimas obsesiones de Hidalgo: cargar el área. Además del problema en la salida de pelota, el cuerpo técnico blanquiazul se ha dado cuenta de que, por mucho que envíe balones al área, tiene a pocos rematadores disponibles en la zona caliente y debe subsanarlo. También colocar mejor a sus efectivos para aprovechar las segundas jugadas de los repetidos envíos largos de Ferllo a Eddahchouri. Corregir todo eso con lo que pueda aportar el capitán sobre un terreno de juego fue la razón de su titularidad ante el Eibar, en detrimento de José Ángel. Todo hace indicar que, frente a la Real Sociedad B, volverá a salir de inicio. Ha jugado 25 de los 27 partidos de liga del Dépor, este será el 28.

Es la enésima reinvención del pivote de Samarugo, la enésima reinvidicación de su capacidad para adaptarse a nuevos roles o para hacerse de nuevo imprescindible para los entrenadores. Todos apuestan vías alternativas y acaban recuperándolo.

Su contrato

A Villares le queda un año y cuatro meses de contrato, pero esa vinculación es prácticamente vitalicia, porque mientras lo quieran, él seguirá en el Dépor en el rol que sea y en la categoría que sea. Tampoco hay que negociar prácticamente. Su fidelidad está por encima de lo que ponga un papel y su utilidad por encima de cualquier prueba o o rival por el puesto. Siempre vuelve.

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