Mourinho se cruza en el camino del Elche por primera vez
En el Elche-Real Madrid de este martes se producirá una novedad que ha tardado casi una década y media en producirse. En el banquillo visitante del estadio Manuel Martínez Valero se sentará José Mourinho. El portugués hará esto por primera vez en su longeva carrera como profesional, ya que la marcha en su anterior etapa en el club blanco coincidió con el regreso del franjiverde a la élite.
En 2013, el Elche iba lanzado hacia Primera División, en una temporada en la que fue líder de Segunda desde la primera hasta la última jornada. Lo hizo de la mano de Fran Escribá, a quien curiosamente se le comparaba físicamente con el propio Mou. Mientras tanto, el luso cumplía su tercer curso en el Real Madrid. Todo hacía presagiar que en la 2013-2014, el camino del portugués y el Elche se cruzarían por primera vez... con ese morbo añadido de medirse en la pizarra con su «doble».
Sin embargo, aquella campaña del Madrid terminó con tintes de desastre, con el vestuario enfrentado al entrenador y la grada ardiendo. Mourinho no siguió en el Madrid y ese duelo tuvo que esperar en el tiempo... hasta este mes de septiembre. Desde entonces, el veterano técnico ha ido acumulando experiencias en Inglaterra (Chelsea, Manchester United y Tottenham), Italia (Roma), Turquía (Fenerbahçe) y su país natal (Benfica), por lo que nunca ha tenido la posibilidad de viajar a la ciudad de las palmeras. sportbet.rodeo
Este estreno coincidirá con la nueva era de Mourinho en el Real Madrid, fichado por Florentino Pérez como una de las bazas electorales que le midieron al alicantino Enrique Riquelme. De momento, en la misma ha cosechado cuatro victorias en liga (Espanyol, Real Sociedad, Málaga y Rayo), un triunfo en Champions (Inter) y una derrota en competición doméstica, ante el Betis.
Así les fue a grandes entrenadores en su primer partido en Elche
- Helenio Herrera: Elche 2-1 Barcelona (20 de septiembre de 1959)
- Miguel Muñoz: Elche 3-4 Real Madrid (25 de septiembre de 1960)
- Rinus Michels: Elche 1-0 Barcelona (2 de septiembre de 1973)
- Luis Aragonés: Elche 3-1 Atlético (21 de septiembre de 1975)
- Vicente del Bosque: Elche 1-0 Castilla (5 de septiembre de 1987)
- César Menotti: Elche 1-0 Atlético (12 de noviembre de 1987)
- Johan Cruyff: Elche 0-3 Barcelona (11 de septiembre de 1988)
- Unai Emery: Elche 1-3 Lorca (4 de septiembre de 2005)
- Luis Enrique: Elche 2-1 Barcelona B (19 de febrero de 2011)
- Carlo Ancelotti: Elche 1-2 Real Madrid (25 de septiembre de 2013)
- Diego Pablo Simeone: Elche 0-2 Atlético (30 de noviembre de 2013)
- Ernesto Valverde: Elche 0-0 Athletic (25 de marzo de 2014)
- Zinedine Zidane: Elche 1-1 Real Madrid (30 de diciembre de 2020)
- Hansi Flick: Elche 1-3 Barcelona (31 de enero de 2026)
Europa recupera la Solheim Cup con victorias de Carlota Ciganda y Julia López
Europa recuperó la Solheim Cup después de imponerse en la jornada final de individuales y llevarse el triunfo por un ajustado 15-13, suficiente para superar a Estados Unidos, en el torneo disputado en el recorrido de Bernardus Golf, en Países Bajos.
Una victoria que además tuvo de protagonistas a las dos jugadoras españolas, Carlota Ciganda y Julia López, que lograban sumar sus puntos y contribuir al éxito del equipo europeo, capitaneado por Anna Nordqvist, y que no se revolvó hasta los partidos finales.
Europa se llevaba el trofeo por novena vez, contando la retención de 2023, y lo ha levantado en cuatro de las cinco últimas ediciones. Esta conquista llegó con el pleno de Grant, las victorias de tres debutantes el domingo y los dos puntos españoles. Julia ganó su primer individual. Carlota volvió a cerrar una Solheim.
Carlota, de nuevo clave
La navarra tiene una relación especial con la Solheim y lo volvió a demostrar en la jornada final de individuales. Su duelo ante la jugadora que le había ganado en los morros el punto de fourballs, la estadounidense Jennifer Kupcho. En esta ocasión, la española dominó y se llevaba el duelo por 4&2 evitando jugar los hoyos finales que le resultaron fatales el día anterior para ceder su punto.
Aunque en esta ocasión se jugaba el punto ella sola y no falló. "No sé qué me pasa en la Solheim, pero meto muchos putts", dijo la navarra. Su balance de la semana, un punto y medio en tres partidos, no refleja por sí solo el peso de sus intervenciones: el medio punto del viernes junto a Julia y la victoria del domingo llegaron cuando Europa más los necesitaba.
Carlota alcanza así cinco copas en ocho participaciones consecutivas: las de 2013, 2019, 2021, la retención de 2023 y esta de 2026. Su cuenta individual ya asciende a 15,5 puntos en treinta encuentros. En Finca Cortesín había derrotado a Nelly Korda para asegurar que el trofeo permaneciera en Europa. En Bernardus, su victoria frente a Kupcho confirmó la recuperación.
Julia también gana
La debutante en la Solheim no entró en acción en la segunda jornada por parejas pero demostró estar preparada para luchar por su punto en la jornada final. Y la malagueña no falló ante Yealimi Noh, una de las estadounidenses que habían hecho daño en las jornadas de parejas pero que tuvo que ceder ante la española (3/2).
Su punto colocó el marcador en 13–10. Europa aún tenía que cerrar la conquista, pero Julia ya había cumplido en una posición importante del orden de salida. La octava española en disputar la Solheim se marcha de su estreno sin derrotas, con una victoria y un empate: un punto y medio de dos posibles.
El gran parque de atracciones de 'Madring City' supera todas las previsiones
Ganó la carrera Kimi Antonelli, ampliando su ventaja al frente del Mundial, y los españoles ejecutaron un previsible desastre: Fernando Alonso fue penúltimo y Carlos Sainz fue uno de los cuatro que no acabó. Hubo los adelantamientos que se preveían (muy pocos) y muchos menos accidentes (ninguno) de los previsibles. Y hasta aquí todo el contenido sobre Fórmula 1 que recoge esta crónica.
Porque, sí, el automovilismo es lo que justifica todo lo que se ha vivido este fin de semana en Madring. Pero no es lo único importante que aquí ha acontecido. Quizá, ni siquiera sea lo más importante, porque hace tiempo que la industria del deporte evoluciona de la mera organización de pruebas competitivas hacia la oferta de experiencias en las que la actividad deportiva es simplemente un eje sobre el que construir un todo infinitamente más amplio.
Pocas dudas quedan de que Madrid y Madring han logrado un éxito rotundo en ese aspecto. Era la primera edición del GP de España en este circuito semiurbano y todo ha salido como si aquí se organizara un sarao de este estilo cada fin de semana. Los lógicos temores, porque los tiempos de construcción del circuito y puestas a punto de las instalaciones eran ajustadísimos, de que IFEMA no llegara a tiempo en muchos aspectos no solo resultan ahora injustificados. La primera sensación es que Madring ha brillado en un mundo, el de la Fórmula 1, en el que el estándar es elevadísimo.
Sin atascos en carretera
Los dispositivos de movilidad han funcionado a la perfección. El metro, con una parada junto a la recta principal, ha absorbido a la gran mayoría de las 353.000 visitas que ha recibido el circuito entre el viernes y el domingo. Quienes eligieron el coche privado para acudir a Madring, encontraron carreteras infinitamente más despejadas que cualquier día laborable rutinario en esta zona de la ciudad. Más allá de las lógicas quejas de vecinos por el ruido y alguna alteración de acceso, el Gran Premio no ha generado afecciones negativas para el resto de la ciudad.
Quienes siguen presencialmente la Fórmula 1 por todos los rincones del mundo coinciden en destacar en alabar la zona de 'paddock' desplegada por los organizadores, la más grande del calendario. Durante estos días, el corazón del circuito ha funcionado como una pequeña ciudad independiente, 'Madring City' la podríamos llamar. Un continuo y ordenado desfile de pilotos, empleados de equipos y del Gran Premio, periodistas, invitados y vips con cualquier necesidad a su alcance.
La organización se ha encargado de adornar la escena con rostros famosos que permitan conectar el producto de la Fórmula 1 con otros públicos. De ahí la presencia de casi toda la plantilla del Real Madrid (faltó Mbappé), José Mourinho, Luis de la Fuente, Diego Simeone, Aymeric Laporte o los propios Florentino Pérez y Enrique Cerezo, presidentes del Real Madrid y el Atlético, respectivamente. También la de deportistas como Rafa Nadal y Ana Peleteiro, la de cantantes como Luis Fonsi y Lola Índigo junto a su pareja, el 'streamer' Illo Juan, además de decenas de 'influencers', dispuestos a promocionar el evento entre sus seguidores. La lista es inagotable, llenaría páginas y páginas.
Calor y crema solar
Fuera de las zonas más privilegiadas, de los platos de jamón ibérico y de la convivencia con los pilotos, se amontonaban las 'fan zones' con música, gastronomía –no se podía traer comida de casa, foco de lógicas quejas–, actividades de ocio y hasta una gran noria frente a la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Un gran parque de atracciones aliñado con dispensadores de crema solar para mitigar los 35 grados de radiante sol que se alcanzaron durante una jornada en la que Madrid –y, por extensión, España– mostró al mundo su músculo para organizar grandes eventos.
Consciente de la repercusión internacional del evento, la Casa Real decidió desplegar una presencia de primer orden, con la princesa Leonor y la infanta Sofía acompañando a su padre, el rey Felipe VI. El Gobierno, en cambio, dio plantón a la Fórmula 1 y al monarca: ni Pedro Sánchez ni ninguno de sus ministros acudió a Madring. Sí se vio a José María Aznar y Ana Botella por el paddock.
La paternidad política del evento, claro, explica en parte la ausencia gubernamental. El PP, a través de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso y el ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida, ha liderado un proyecto que profundiza en la 'miamización' de la capital y de sus eventos. Para ambos es una jornada de euforia, a expensas de que los números cuadren, tal y como quedó prometido. El recuerdo de lo sucedido con la F1 en Valencia hace unos lustros invita a la prudencia en ese apartado.
Habrá cosas que ajustar de cara a 2027, claro, pero el objetivo de que Madring establezca un nuevo estándar en el calendario europeo parece bien encaminado. Revisar la visibilidad de algunas de las entradas de ciertas gradas y retocar la pista para facilitar los adelantamientos quizá sean los primeros recados de la lista. Para ser la primera vez, no está nada mal.
El Oviedo se desata en Zorrilla: goleada (0-3) para seguir creciendo
Se echaba en falta la pegada y apareció. Se pedía más a balón parado y llegaron los frutos. Se desconfiaba de las bajas y el Oviedo se comportó como un equipo. Valladolid como punto de inflexión, como partido al que agarrarse para confiar en el despegue definitivo de este Oviedo de Calero que había acumulado más méritos que puntos, pero que obtuvo por fin la tarde que perseguía: una jornada redonda. Por el resultado, 0-3, por el juego, notable por momentos, por lo que significa en la tabla… Pero, sobre todo, por el mensaje que deja: da igual las dificultades -esta vez las lesiones-, este Oviedo está para pelear con todas sus armas.
Usó la guía de supervivencia Calero para mostrar un sistema parecido al de siempre, aunque con matices. Con Youness más posicional, como ancla, y por delante una nube de jugadores con la misión de moverse con libertad. Aunque sí que sorprendió ver a Reina ubicado en la derecha y Pablo Sáenz cerrando en la izquierda. Esta vez, el sacrificado fue Jacobo, además de un Samu al que relevó Cruz en el lateral zurdo.
Con el calor como condicionante, fútbol rondando los 30 grados, Valladolid y Oviedo entraron en el partido sin urgencias. Emplearon cerca de un cuarto de hora en conocerse, jugando bajo la política del riesgo mínimo.
A los 15’ algo se aceleró. Calvo frenó una intentona local ya en el área y los azules montaron su primera contra. Isfan manejó el cuerpo para ganar la disputa, encaró algo escorado a Aceves y trató de superarlo con un buen zurdazo que solo la manopla de Aceves evitó que se convirtiera en el primer gol.
Fue poco después Sáenz el que exploró la izquierda para finalizar con un chut alto. Y tras otra acción de Aisar, mostró el Oviedo sus cartas a balón parado. Centró con mimo Goti y entre Youness y la defensa impulsaron la pelota camino a gol, pero las piernas de Aceves se pusieron entre medias. De ahí surgió un córner con premio. El Valladolid no despejó, su portero fue tibio a la pugna con Youness (pidió una falta que no era) y el rechace le vino de perlas a Carlos Domínguez para estrenar su cuenta anotadora con la camiseta del Oviedo. De forma embarullada, sin brillantez en la pizarra, pero por Calero sacando rédito del balón parado.
Lejos de reforzar la moral del grupo, el gol dio paso a los minutos de mayor acoso del Valladolid con un par de faltas cerradas que la defensa neutralizó. La pausa de hidratación le dio a los de Calero una bendita tregua.
A la vuelta, curvas. Los últimos minutos del primer acto mostraron un partido totalmente diferente. Roto, con ambos equipos exhaustos por el calor, surgieron acciones inverosímiles, una detrás de otra. Primero, Sáenz intentando sorprender desde el medio del campo. Luego, con Domínguez tirando un desmarque para citarse ante el meta pucelano, aunque sin fuelle al final. A continuación, Isfan iniciando una contra con un recorte magistral y pifiándola después con un pase errado que parecía sencillísimo. Y para terminar, una acción brillante de Calvo en defensa que quitó de la cabeza el empate a Van Duiven. La suma de llegadas en este alocado final sonreía más al Oviedo pero, sin embargo, la sensación era que a los de Calero no le interesaba un intercambio así, sino que le vendría mejor que las cosas se serenaran.
Introdujo Calero al descanso a Enzo en lo que parecía un brindis a desactivar el descontrol. Lo que ayudó sobre manera fue la acción, otra vez consecuencia de un balón parado, que sirvió al Oviedo para volver a marcar. En esta ocasión le tocó al otro central, Dani Calvo, que se cruzó con un rechace tras una falta lateral, controló y le pegó de volea, seca, abajo, donde Aceves no podía alcanzar ni con 2 tallas más de guante.
Y ahí se desató la fiesta. En medio de los cánticos recordando la proximidad del derbi, Enzo conectó con Sáenz y este manejó el balón como un dron dirigido directamente a la escuadra. A los 56 minutos de partido, a los 9 de volver de vestuarios, el Oviedo había finiquitado la visita a Pucela.
Había sentenciado la faena el equipo de Calero tirando de lo que más se echaba en falta, pegada. Sirva esta experiencia para constatar que el equipo tiene pólvora, algo que siempre ha defendido el técnico, por cierto. La victoria, cerrada con ese tercer bofetón a un Valladolid apático, sirve para acabar con algunas dudas que podían crearse y refrendar el trabajo.
Porque de ahí -zurdazo de Sáenz- al final no hubo mucho que contar. Los treintaypico minutos restantes mostraron dos equipos conformes, resultará doloroso para el aficionado pucelano, aunque al menos permitió ver que el desparpajo de Enzo va en aumento y que Dieguito también puede tener sus momentos.
No quiso el Oviedo hacer sangre y no le dio al Valladolid para ni al menos protestar. Cerró el equipo azul un triunfo con efectos revitalizantes. Sobre todo por cómo llega: en la semana de más bajas, respuesta con brío. El Oviedo de Calero empieza a mirar hacia arriba. Ya le tocaba.
Hansi Flick: "El primer gol es culpa mía"
Cinco victorias en cinco partidos. El líder sigue como un tiro, pese a que en el Ciutat de València se complicó la vida con dos errores individuales fruto, quizás, de la relajación tras ponerse 0-3 arriba en otra exhibición. El Barça solo sabe ganar en este arranque de curso y el objetivo no es otro que marcharse al largo parón de selecciones con todo triunfos. Para eso faltará superar al Racing de Santander y al Sevilla, el primero en casa el miércoles y el sábado en el Sánchez Pizjuán.
Lógicamente, Hansi Flick no estaba plenamente feliz por esa sensación agridulce tras recibir dos tantos fruto de la desconcentración o de la relajación propia de ponerse 0-3 arriba. Ya venía el Levante de tener varias claras. El técnico alemán siempre quiere la perfección.
"Tuvimos un gran comienzo, pero luego nos rompimos un poco, necesitábamos jugar con más calma. Las condiciones del campo no estaban en su mejor condición, estaba muy seco, lejos de las condiciones. El primer gol fue mi culpa, queríamos cambiar pero al final esperamos a la siguiente jugada y fue mi culpa. Le pedía a Carlos (Naval) que esperara. Es para celebrar un poco, tenemos partidos miércoles y el sábado. Nuestro foco está en el sábado", explicaba sobre el guion del partido el técnico alemán.
Aún no al 100%
"Hay muchos partidos en este comienzo. No es que estemos en nuestro TOP TOP. Parece todo muy fácil, pero tenemos que luchar y para sobrevivir a estos juegos debemos mejorar. Hay cosas que debemos hacer mucho mejor y seguimos para el siguiente partido. Con este resultado estoy feliz", explicaba Hansi.
Acerca de la operativa con los penaltis, Flick dijo que "es De la Fuente y Westermann quien decidirán los lanzadores, quiémn está mejor en ese momento. También si el jugador dice que está listo. Somos un equipo y todos están listos para marcar un penalti". Sobre el Levante, dijo el alemán que "hace lo mejor, para nosotros después del 4-2 el partido estaba hecho. En la segunda mitad no estaba hecho, teníamos que luchar los segundos 45 minutos. El Levante jugaba en casa, creo que era su primera derrota en casa en 8 partidos. Ellos hacen un gran trabajo en casa".
Adeyemi
Acerca de la figura de Adeyemi, Flick se explayó: "No me sorprende Adeyemi. Cuando está centrado es fantástico. Es lo que debe mostrar. Por eso decidimos traerlo. Lo conozco desde hace años, sabíamos lo que puede dar. Tiene algo especial y debe mostrarlo. No puede relajarse, siempre tiene que ir a por lo siguiente y es lo que quiero de él".
Gordon y su frustración por no marcar: "Es la situación ahora con Anthony. Nos da mucho, controla, se asocia bien, nos ayuda a mantener la posesión. Estoy muy feliz. Pero claro, es delantero, tiene ocasiones y quiere marcar. Ojalá sea pronto. Los delanteros están marcando, él no. Pero estoy feliz. Trabajamos en eso".
