sports

A la deriva

Mientras discurrimos sobre qué hacer con un billete de 20 bolivianos con la serie B que está en nuestra billetera desde hace 3 semanas, nos damos cuenta que cada día hay más casos de chikungunya, dengue o zika, tres enfermedades en las que tiene que ver un mosquito, pequeño y temible, con un nombre que a pesar de ser exótico , la gente lo aprendió muy rápido “ Aedes aegypti”. Está en el agua detenida que en esta época de calor alberga larvas, que se encargan de propagar estas enfermedades. Esta semana las autoridades del Ministerio de Salud informaron sobre el fallecimiento de 5 personas por chikungunya y cerca de 4000 con la enfermedad en curso. Santa Cruz es el departamento con el mayor número de fallecidos y contagiados, lo que ha llevado a declarar alerta roja departamental.

Le invitamos a leer también: Viejas guerras

La influenza es otro tema de preocupación en la salud de la población, también en todo el país. Por eso no es extraño ver tantas personas son barbijo en la calle, en sus centros de trabajo o incluso en cines, teatros y hasta en los actos públicos de campaña por los candidatos a alcaldías y gobernaciones.

Cuando tocamos el tema de salud en Bolivia sentimos que pisamos un terreno inseguro, movedizo. Siempre pensamos que faltan políticas públicas firmes que vayan más allá de un período gubernamental. Normas institucionalizadas que no dependan del color partidario de turno, pero es como pedir que lluevan pepitas de oro, es decir algo imposible. Año tras año se repiten las mismas enfermedades, se conocen sus síntomas y sus causas, lo que no se hace es prevenirlas en el momento oportuno. Se espera la época de calor y cuando los casos aumentan a diario y viajan de un lado al otro, recién se emprenden campañas de limpieza.

La Salud, la educación, la cultura deben estar fuera de las garras de los partidos políticos, que sólo ven el momento de dar el zarpazo y llevarse lo que puedan sin importar lo que venga . Justamente estos son temas que dependen en determinados niveles de las Alcaldías y Gobernaciones y que nos baste dar un repaso a las promesas que sin ton ni son ofrecen la mayoría de los candidatos de las elecciones subnacionales, quienes nos consideran público de historietas, que los atiende mientras mueven sus ojos de un lado al otro, que abre o cierra a boca según las circunstancias y que cree a pie juntillas todas sus gangas.

Corren tiempos en los que tengo la sensación de estar en una pequeña balsita que navega a la deriva, sin rumbo. Llevados por el viento, por la corriente del agua, por las circunstancias, sin que tengamos control alguno. Según el acontecer viramos de un lado al otro. Improvisando. ¿No corremos el riesgo de hundirnos?. Quizás nos hemos acostumbrado a vivir así, aunque no deberíamos.

 

(*) Lucía Sauma es periodista

The post A la deriva appeared first on La Razón.

Read full story at larazon.bo →