El 5 de marzo de 2016, en su asamblea anual, la International Football Association Board (IFAB) adoptaba la decisión más revolucionaria del fútbol en décadas. El organismo encargado de fijar las reglas universales del deporte acordó aquel día aprobar el uso experimental de la tecnología en el arbitraje, a imagen de lo que ya ocurría en otras disciplinas como el baloncesto, el tenis o el motor. Aquel día, nació el Video Assistant Referee, el videoarbitraje. Nació el VAR.
Hoy, diez años después, hemos normalizado por completo expresiones como "lo va a anular", "que vaya a verlo" o "el VAR le va a avisar". Las usan los jugadores y técnicos sobre el terreno y los aficionados desde su casa y desde el bar, con b. Aunque todavía hay muchas competiciones, especialmente las semiprofesionales y amateur, que no recurren al videoarbitraje, principalmente por limitaciones técnicas, es ya una parte indisociable del fútbol.
Goles, penaltis, rojas y confusiones de identidad
Las ventajas son indiscutibles. Ya no hay goles marcados en fuera de juego, penaltis fruto de piscinazos en el área o expulsiones de jugadores que en realidad ni siquiera han rozado a su oponente. La polémica, sin embargo, permanece, pues esa aspiración inicial e idílica de que el VAR acabaría con todos los errores arbitrales jamás se ha cumplido ni se cumplirá. Sobre todo, porque el arbitraje en el fútbol lleva implícita la subjetividad en la inmensa mayoría de las decisiones.
En el apartado reglamentario, el VAR se ha mantenido invariable en esta década, limitando su uso a goles, penaltis, tarjetas rojas directas y confusiones de identidad. Eso cambiará este verano, después del Mundial 2026, cuando se extenderá su uso a las segundas amarillas y a errores flagrantes en la concesión de saques de esquina, una modificación que la FIFA aprobó el pasado sábado, a propuesta de la IFAB. Estos cambios, a priori, no serán obligatorios y dependerán de la decisión individual de cada competición.
Italia y Alemania, pioneras
El VAR comenzó a aplicarse en periodo de pruebas en competiciones menores y partidos amistosos en ese mismo año 2016, que culminó con su implantación en el Mundialito de clubes del mes de diciembre. En la siguiente temporada, la 2017-18, la Serie A italiana y la Bundesliga alemanas fueron pioneras entre las grandes ligas. Con su aplicación en el Mundial 2018 se abrió la veda y, a partir de ese verano, se aplicó en otras grandes competiciones, como LaLiga española, la Ligue 1 francesa y la Champions, en esa primera temporada solo a partir de los octavos de final. En 2019, llegó a la Premier League inglesa.
Con el paso de los años, la mayor parte de ligas que técnicamente han tenido capacidad para implantar el VAR lo han hecho. En España, se sumó la Segunda División en 2019, además de la Supercopa y la Copa del Rey a partir de octavos de final. La única excepción entre las 30 mejores ligas europeas es Suecia, cuyos clubs decidieron renunciar a su utilización tras dos temporadas.
El VAR, siempre objeto de crítica
Su implantación casi universal, sin embargo, no implica que la satisfacción con su uso sea plena. La Serie A ha convocado una gran cumbre con árbitros, entrenadores y futbolistas este mes para rebajar la crispación por el uso y las decisiones del VAR. En España, los comunicados de clubs protestando por el videoarbitraje son cada vez más comunes. Y la Premier League, según informó 'The Times', ya se está planteando limitar su utilización en decisiones subjetivas para reducir el tiempo perdido por las revisiones.
Roberto Rosetti, presidente de los árbitros de la UEFA, apeló hace poco a la necesidad de revisar los protocolos para desterrar las "intervenciones microscópicas del VAR" y de unificar criterios entre las diferentes competiciones que lo aplican. Los más críticos con el VAR añoran los tiempos en los que se podía celebrar un gol sin temer un chasco en diferido. Los árbitros celebran tener un colchón frente a sus errores, que siempre van a existir, en mayor o menor medida. En lo que todos coinciden, con satisfacción o resignación, es que el VAR llegó hace 10 años para quedarse.